domingo, 30 de mayo de 2010

Estrés; una batalla diaria

Por Barbara Sanchez Kane
Por desgracia nadie lleva una vida sin estrés. Seguramente te has encontrado en situaciones difíciles de manejar, donde quisieras tirar todo por la borda y salir corriendo.

La adolescencia es una etapa donde el ser humano se ve rodeado de mucho estrés. Todavía no somos adultos, ni somos niños. Nos quedamos insertados en un limbo sin poder completar aun nuestra transición hacia la vida adulta. Tendemos a ser más vulnerables por todos los cambios biológicos, sociales y psicológicos que vivimos.
Constantemente nos recuerdan que las decisiones que hoy tomemos serán las más importantes de nuestras vidas. Que estas forjaran nuestro camino dejando un rastro que nos ira definiendo como personas.

Tomar estas decisiones puede ser difícil por el temor a crecer y enfrentarse a situaciones ajenas a uno mismo. Sabemos que el crecer conlleva a mayores responsabilidades y obligaciones. Todo esto es nuevo y desconocido y muchas veces se nos escapan de las manos.

Sufrimos presiones académicas, laborales, familiares y sociales. El estrés es nuestra respuesta natural a todas estas situaciones que percibimos como amenazas.
Lidiar con esto es difícil, pero tenemos que evitar todas estas presiones. Claro que no se puede vivir sin ellas, pero si podemos canalizarlas de la mejor manera para no vernos afectados.

Lo que causa el estrés dependerá directamente de la manera en que respondamos a este. Solo así se determinara el impacto que tendrá en nuestras vidas. Esto es meramente subjetivo, puesto cada quien tiene diferentes niveles de estrés.
Silenciosamente el estrés se va acumulando y es una de las causas de muchos síntomas físicos como; insomnio, problemas cardiacos, depresión, paralasis facial, dolores de cabeza y musculares.

A esto se deben añadir problemas de conducta como comer en exceso o poco, desequilibro en nuestros estados de animo, abuso de sustancias como el alcohol o drogas, fumar en exceso, asilamiento social y conflictos en nuestras relaciones personales.

Es muy importante encontrar la causa para poder eliminarla de raíz. Tenemos que evitar llegar al punto donde el estrés rija nuestra vida.

Personalmente no se necesita de un genio o especialista para darse cuenta que llevando una vida llena de prisas y regida por el reloj, olvidemos en el trayecto nuestra esencia. No le dedicamos un espacio de nuestro día a llenar nuestra alma. Pregúntense, ¿Cuándo fue la última vez que dedico tiempo a si mismo?

No es tarde, todavía puedes cambiar y poder tomar el control de tu vida.
Desconecta tu mente de tus problemas, haz deporte, vete de viaje, experimenta nuevas cosas, medita, ejerce el positivismo, disfruta el aquí y el ahora, en fin……VIVE.

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